sábado, 11 de julio de 2009
lunes, 15 de diciembre de 2008
Yellow sick fingers

fúnebremente curvados
como quien asiente ante la vida
porque ha llegado otro entierro.
Desilusionados y lívidos,
restos de un cuerpo apenas,
son cinco huesos largos
que los perros me anhelan.
ancianos descuartizados ante tanto olor joven,
jóvenes violentos ante mi olor tan fuerte
―bueno o malo, aunque poco o nada embriagador,
soy oloroso―, me huelen como moscas aburridas
que, hartas de ensuciar la rutina y los platos de comida,
ansían pisar con sus patas contagiosas
mis dedos pálidos como fantasmas.
Diez dedos tristes,
prolongaciones muertas como muelles abandonados
en mi propio cuerpo,
y tanto peligro.
de los niños que prefieren el pájaro lejano
a la desnudez fría
de cuerpos que no vuelan.
ni la voz clara y firme,
ni la garganta entera.
las uñas negras,
las avispas que en mis manos revolotean
el olor a tabaco
que adormece mis arrugas y mis grietas.
La vida no es eso.
Y es que hay moscas tan hartas de espantarse,
tanta salud confundida,
tantos pulmones sanos
pero tantas mentes enfermas,
que, día a día y poco a poco,
a veces siento que de tan ignorada
está entristeciendo de muerte la belleza.
viernes, 28 de noviembre de 2008
martes, 4 de noviembre de 2008
Desahucio contra la existencia
Retando a su juventud, el desventurado A volvió a casa como cualquier día, consciente de todo lo que conllevan los días cualesquiera, con su carga de podredumbre y de miseria. B relamía las canillas tristes de la tarde noche. A las diez, la luna redondeaba su perfil creciente, mucho más lejos que cualquier idea. —Los martes en la dos echan pimienta, en la cinco es toda esa serie triste de mentiras que os alientan, y creo que en la siete le ponen sal gorda a las mentes abiertas.
—Ahora con la digital terrestre no veas, siempre puedes tener suerte y pillar algo que te interesa.